31 de marzo de 2005

La muerte

De pronto escucho un suave e intimidante sonido y creo que es el llamado de la muerte que cada segundo trata de seducirme, algunas veces en las oscuras y solitarias calles, otras veces en mis extraños pero débiles pensamientos y otras más en las terribles y desalentadoras noticias que me estremecen. Cada vez más se hace fuerte ese llamado que de alguna manera logra dejarme en sus redes, pero por fortuna estas ventanas que están selladas logran alejarme lo suficiente de los muchos metros que me separan de la tierra, sin embargo no es suficiente ya que recurro a otra tortura que aunque no es tan sangrienta si es muy efectiva, se trata de la música, aquella que me transporta a los largos y extensos enredos de mi mente, aquellos amores que pudieron ser, otros tantos que fueron y otros que no serán, por otra parte también están allí mis anhelos, aquellos que por culpa de la pereza o tal vez por esa muerte que no me ha dejado en paz no han podido ser. De un momento a otro creo sentir llegar la noche con su fuerte brisa y su tímido encanto que me distraen y me alejan de un gran duelo que hasta ese instante lo era todo, ya que ahora este silencio y esta tranquilidad me han alejado de todo parcialmente, hasta que vuelvo a escuchar ese terrible llamado que no lo soporto y me obliga a rendirme, me obliga a abrir los ojos y darme cuenta que todo fue un sueño, me obliga a apagar ese horrible bip que por un momento me asustó.

30 de marzo de 2005

El silencio


Foto Andrés Fernando Lozano Lamo

Sólo el silencio es capaz
De dar un justo valor
A lo que pensamos
Y decimos.
En él somos
tan justos como villanos y
tan sinceros como farsantes.

Un ojo


Foto Andrés Fernando Lozano Lamo

Un ojo,
Tal vez sólo una
Pequeña parte de la
Mirada,
Tal vez un mundo
Que esconde
Realidades y ficciones,
Tal vez
Una molécula
De este universo,
O tal vez
Un pequeño espejo
Que refleja
Lo que somos,
Que silencia
Lo que pretendemos
Aparentar y
Que esconde
Lo que quisimos
Llegar a ser.

29 de marzo de 2005

Algo en el aire flota


Foto Andrés Fernando Lozano Lamo

Algo en el aire flota,
Tal vez sean las heridas
Que le hemos causado a los otros,
Esas heridas que se fueron
Abriendo con nuestras ofensas,
Que fueron sangrando
Con nuestro desprecio
Y que fueron creciendo
Con nuestra ignorancia.

Algo en el aire flota,
Tal vez sean nuestras culpas
Por haber ensordecido
Ante el llamado de una naturaleza
Que trató de ayudarnos.

Algo en aire flota,
Tal vez sea el tiempo
Que aún le queda
A esta humanidad.

Para una parte de nosotros


Foto Andrés Fernando Lozano Lamo

Para el intelecto
Una pequeña trampa
Para obtener una gran confusión.

Para los ojos
Una imagen bonita o fea
Para ganar el derecho a juzgar.

Para la boca
Un poco de ego
Para empezar a hablar.

Para la mente
Solo un segundo de vida
Para obtener una gran confusión,
Para ganar el derecho a juzgar
Y para empezar a hablar.

Creo


Foto Andrés Fernando Lozano Lamo

Creo en ti mujer,
Creo en tus besos,
Creo en tus caricias,
Creo en la inocencia
De tus lágrimas,
Creo en la verdad
De tu sonrisa,
Creo en tus pensamientos
Y ahora creo
Que mi único deseo
no eres tu.

Los hombres no mueren, se matan




Los hombres no mueren, se matan,
Van por el mundo adorando falsos dioses
Que justifiquen su errada forma de vivir,
Que les permita seguir con esa
Aterradora competencia en donde
El vencedor es el que logra
Demostrar que es más,
Que sabe más,
Que tiene el poder para
Doblegar a su oponente.

Los hombres no mueren, se matan,
Van por el mundo con sus pieles,
Con sus miles de rostros
Y con una gran marquilla
Sobre cada prenda
Que tienen puesta,
Todo para sentirse superiores,
Para diferenciar un yo
De él.

Los hombres no mueren, se matan,
Van por el mundo inventando noticias,
Creando guerras para ganar protagonismo,
Haciendo de la política y hasta del diario vivir
Un verdadero espectáculo.

Los hombres no mueren, se matan,
Van por el mundo creando eslóganes,
Frases y lemas para convencer
A los otros que no es malo ser así
Y de paso para tratar de convencerse
A si mismo de que lo que dicen
Y lo que inventan es verdad.

Los hombres no mueren, se matan,
Van por el mundo sin darse cuenta
De que son parte de él.

Señoras y señores, niños y niñas...


(foto de Sebastian Salgado)

Señores y señoras,
Niños y niñas,
No pregunten
En dónde está la comida,
En dónde está el techo,
La vivienda, el trabajo y
Las oportunidades
Porque nadie les va a responder.

Señoras y señores,
Niños y niñas,
No pregunten
De quiénes son esas armas,
Ni quiénes las disparan,
Ni por qué las disparan,
Mucho menos a quiénes les disparan,
Porque nadie les va a responder.

Señoras y señores,
Niños y niñas,
No pregunten
Qué hicieron para merecer esto,
Ni cuándo volverá todo a la normalidad,
Y mucho menos
Qué es lo normal
¿Vivir con hambre?
¿Dormir sin cama?
¿Un techo con goteras?
¿Unas paredes de cartón?
Porque nadie les va a responder.

Señoras y señores,
Niños y niñas,
Aunque todo parezca perdido,
Aunque las posibilidades de cambiar esto
Solo sean una en un millón,
Aunque nadie tenga respuestas
A sus preguntas y
Aunque los días pasen
Y todo parezca perdido…

No se rindan,
No nos rindamos,
Según dicen,
Los buenos somos más.