
Foto Andrés Fernando Lozano Lamo
Pasa la noche,
pasa la luna
y por supuesto
pasan las estrellas.
Llega el sol,
llegan los carros
y por supuesto
llegan las personas.
Se va el silencio,
se va la calma
y por supuesto
se va la quietud.
Comienzan las balas,
comienzan las lágrimas.
Todos en sus trincheras,
todos en su soledad.
Un millón,
tres millones,
cinco mil dólares,
comienza la gente a gritar.
Entra el pánico,
entra el terror
y por supuesto
entra el caos.
Pasa la tarde,
pasa el sol
y por supuesto
no pasa nada.
Todo vuelve a comenzar.